qUIÉN SOY
Crecí en una familia donde el fútbol formaba parte del día a día. Mi padre, que llegó a jugar en el Barça Atlètic y escribía las crónicas de la Montañesa en Sport y Mundo Deportivo, nos llevaba a los campos desde pequeños. En casa el fútbol se jugaba y se vivía.
He jugado toda la vida, en equipos como la Montañesa o la Damm, igual que mis hermanos, mi hijo ya mayor y ahora también mi hija. Conservo una tradición especial: un armario lleno de camisetas de fútbol de todo el mundo, que mi padre nos traía en cada viaje. Era su manera de traernos el fútbol a casa.
Mis hermanos y yo pasábamos horas jugando y narrando nuestros propios partidos, primero en juegos como International Superstar Soccer y Winning Eleven, y después en Pro Evolution Soccer. Yo no podía dormirme sin la radio encendida escuchando programas como Goles, Súper García, El Larguero o Café Baviera. Hoy sigo escuchando toda la actualidad deportiva allá donde voy y estoy muy enganchado al Biewenger, donde no solo participo, sino que organizo un par de ligas, siguiendo la actualidad del fútbol al detalle.

Mi camino hacia la fotografía empezó cubriendo partidos desde dentro, primero como comentarista y en ruedas de prensa, hasta que un día cogí una cámara y lo tuve claro. No vengo de la fotografía, pero sí del fútbol. Y eso marca la diferencia. Conozco el juego, entiendo los tiempos y puedo anticiparme a las acciones antes de que ocurran. Algunas veces, los redactores en sala de prensa se dicen entre ellos ‘pregúntaselo a Rubén’ cuando quieren verificar en qué posiciones juega algún canterano u otra información relevante.
Hoy trabajo cubriendo eventos para medios y agencias. Lo que más destacan de mi trabajo es la calidad de las imágenes y el trato cercano. Soy una persona fácil, amable y comprometida, y me gusta que la gente se sienta cómoda trabajando conmigo. Pero si algo me define es la entrega: cuando muchos están pensando en irse, yo seguiría cubriendo otro partido más.
Porque me encanta lo que hago.



